Sobre este blog...

Tomo una palabra, una imagen, una idea y en minuto mi creatividad vuela. Mis manos se mueven solas sobre el teclado. Como pianista acelerado. Mis palabras, sólo traducen lo que mi mente crea. La única forma de avanzar, es haciendo. La mejor forma para mi de expresarme es escribiendo.

Artista

lunes, 7 de agosto de 2017

Me casé con mi ex

Micaela: un final feliz... No?
Yo también me casé con mi ex... El año pasado. En una capilla de Córdoba traslasierra. Era atardecer, el cielo tenía mil colores amarillos violetas, naranja celeste... Entre las montañas y los sauces... Y lo más hermoso fue el tocar de las campanas. No. Nadie se enteró.  
Vivimos en una casita en las afueras de la ciudad. Chiquita pero acogedora, para que necesitamos más... Aunque no recibimos mucha visitas, estamos acompañados, escuchamos los grillos, el croar de los sapos y vemos las luciérnagas. Dormimos todas las noches juntos y no, no me es infiel. Lo sé bien.
Tuvimos un hijo. Mi marido le lee para dormir... El todavía no entiende, pero le gusta escuchar su voz. Se nota. Porque su respiración cambia, y sus ojitos se van cerrando, de poco a poco va dejando de succionar  el chupete. Debe sentir como un abrazo sin brazos. Como una protección a ciegas de su padre. Yo mientras lavo la vajilla, ordeno la cocina. Me gusta la luz tenue mientras suena una música suave como Sinatra, jeites, clásica, piano, piaff, Berra, sabina… Me gusta variar para no aburrirme. Luego nos Vamos a la cama. Juntos. El lee su libro y yo el mio. Cada tanto nos leemos un párrafo en voz alta, para compartirlo con el otro.
Que si creo en esto del amor libre? Disculpen... Pero no es para mí. Llámenme anticuada, irrealista... Pero para mí el amor es esto. Mirar a mi marido a los ojos y verme a mí en su mirada. Y él en la mía. Y entendernos y aceptarnos. No por la mirada de los demás, sino por deseo de nuestro propio ser.

Él le enseña a mi hijo a ser feliz, a reír, a ser natural. Yo le enseño a elegir, a ver más allá, a encontrar la esencia en cada cosa, a creer. Y sí. El amor es esto... Estar juntos, pero no pegados. Estar separados pero amarrados. Ser diferentes pero estar conectados. Ir para el mismo lado. Imposible?  No... Yo también me casé con mi ex.

M. Belén Ferrer 
Febrero 2017

sábado, 29 de julio de 2017

Adiós Sin dolor.

No derramó una sola lágrima cuando se fue. Al contrario, se sentía liberada. Ya le tenía rechazo, bronca. Estaba cansada de las promesas no cumplidas. De que sus encuentros sean más bien desencuentros, y que la grieta sea cada vez más profunda. Se abría cómo placas tectónicas que mueven la tierra en las capas más profundas. 

Cuando se fue percibió una vez más esa mirada fría. Que negó una y otra vez cuando buscaba sus ojos, que jamás la miraron con ternura, con amor. Percibió el deseo de irse. Aunque su cuerpo nunca lo retuvo, esta vez era su corazón el que le abría la puerta, y la cerraba con firmeza. 

Sólo una vez días después se preguntó dónde habían quedado esas ganas, esa curiosidad y la ternura de su trato. Dónde había quedado... Dónde... Pero no lloró. Nunca derramó una sola lágrima por él.
Esta vez tampoco lo iba a hacer. Porque las lágrimas son dudas, son deseos no cumplidos, es el alma queriendo expresarse, liberar un gran "por qué" .
Ella no tenía lágrimas. No tenía dudas. No tenía por qués. Al contrario. Estaba segura de si misma. Segura de lo que quería y segura de dejarlo ir.

Era un adiós sin dolor, era un adiós sin amor. 

M. Belén Ferrer.
3-6-2017

Decisiones Eficientes


Es increíble cuando todavía tenemos la capacidad de sorprendernos a nosotros mismos... De desafiar los límites, de hacer de un problema una oportunidad, un aventura. 
Desde un bar de Montevideo, con un Fernet o quizá dos. Esperando un colectivo en la terminal cuando el destino decía: "avión". Un vuelo que se perdió y un cielo que se ganó. De repente te toca el hombro un Ángel y te das cuenta que no estás solo. Nunca estás solo y para todo, absolutamente todo, hay una solución. Sólo se necesita algunos requisitos para poder entender. Para ver y no desesperar, sino más bien esperar... A que el cpu que es nuestra cabeza procese, salga del estado de crisis, de angustia y comience a sorprender con múltiples soluciones posibles que nos llevan a volar más alto aún que a donde nos llevaba el primer vuelo inicial. 
Sólo algunos requisitos: apertura mental, coraje, valentía y sobre todo confianza en uno mismo. Entonces... El avión despega hacia la atmósfera.
Porque "No hay salida" es para los depresivos, "no puedo" es para los miedosos y las excusas son para los fracasados.
(Montevideo, terminal tres cruces, bar "La Flemma". Increíble omelette, un día cualquiera en el tiempo del mundo) 

23-06-2017
Belén Ferrer

jueves, 16 de marzo de 2017

El sabor amargo del café


El y ella podrían estar juntos. Pero a veces no es así. El dolor y el rencor no dan lugar a reparar un daño. Relegan el amor. Prefieren olvidar a éste. Porque ven en los ojos del otro una necesidad que no pueden cubrir. No Es una necesidad mental o corporal. Es una necesidad espiritual.
Él mira hacia la derecha. Ella hacia la izquierda. Están ahí frente a frente. Pero no se ven. No se trascienden. Como si fuesen sombras. Hay un velo. No pueden verse los rostros claramente. En realidad nunca se dedicaron el tiempo para ver. Sólo se miraban.
El la miraba incluso hasta cuando se besaban. A ella le molestaba que él no cerrase los ojos. Que no se conecte con el sentimiento presente, como si tuviese miedo de enamorarse. Él nunca se lo dijo, pero le molestaba el romanticismo casi estúpido de ella.
Pero allí sentados, mientras conversan, mientras intentan ponerse de acuerdo, mientras tiran de esa cuerda hacia sentidos diferentes a punto de romperse, se siguen mirando... Sin ver... Seguramente él jamás notó el lunar de ella sobre el labio derecho. Seguramente ella jamás notó los ojos grises de él. Sólo se miran sin desconectar sus mentes. Por momentos se reflejan ellos mismos... Como si fuese un espejo empañado. Sí... Se parecen tanto... Serán entonces como el mismo polo que se repele? Será acaso el egoísmo que los separa? El ego... Por ellos mismos. Ese ego que pone una pared frente al otro.
No es que no quieren. Sino que no pueden. Es más doloroso resignar sus "yo" que resignar ese sentimiento que no saben si quiera qué es. Porque no se atrevieron a vivirlo nunca en realidad. Nunca... Nunca ni por un segundo desde que se conocieron hace dos años. Al principio, la música que tenían en común, el vino, el teatro, ese sexo apasionado pusieron sobre la mesa un quizás... Pero se desvaneció sonando como eco en las montañas.
El camino del conocimiento no alcanzó. El velo jamás cayó.
El y ella terminan ese café. Cruzan la calle y se prometen volver a ver alguna vez. Con otro vino, otra canción, otra oportunidad. Aunque sabían que lo que imaginaron siempre con el otro nunca se cumplió.
El y ella cruzaron la calle de la mano. Tímidos. Siempre estaban tímidos. Siempre eran dos desconocidos. Él nunca supo lo que escondían sus ojos. Ella nunca descubrió los misterios de su alma que quería conocer.
Ellos jamás se conocieron en realidad. A pesar de los dos años... Y las horas. La cantidad de horas.
Cuando llegaron al otro lado del cordón volvieron a besarse apasionadamente. Se soltaron las manos. Ella tomó el camino de la izquierda. Él el de la derecha. Y sus teléfonos no volvieron a marcar los números. "nos volveremos a ver alguna vez" No sucedió. El orgullo de ella era más grande que sus deseos. La necedad de él era mucho más grande aún que cualquier comprensión. Una vez más, ellos volvieron a decir palabras cruzadas, palabras vacías. Una vez más ellos volvieron a no decirse nada, tras un último amargo café.

M. Belén Ferrer.
Marzo 2017.


lunes, 19 de diciembre de 2016

Un Segundo

En tan sólo un segundo ocurren las cosas más significativas de nuestras vidas. Un segundo para tomar una decisión. Un segundo para que tu vida cambie. Un segundo... Para que el mundo se derrumbe. Un segundo para caerse. Un segundo para cometer un error. Un segundo para elevarse.
Un segundo para dar un beso. Un segundo para cruzar una mirada. Un segundo para entregarte mi mundo.
Un segundo y no te diste cuenta. Un segundo en decir No, un segundo en decir Sí. Un segundo para oprimir "enviar". Un segundo para cruzar sin mirar. Un segundo y llegaste tarde. Un segundo y se cortó la luz. Un segundo y una lágrima cayó. Un segundo y fue el último que mis ojos te vio. Un segundo y el espermatozoide entró. Un segundo y el sol se ocultó. Un segundo y sonó una canción. Un segundo y un corazón olvidó.
Sólo un segundo...para que un corazón deje de latir...
Tanto tiempo de vida que llevamos pensando, meditando y premeditado las cosas... Cuando en realidad la importancia de la vida ocurre en tan sólo un segundo que no se midió.

M. Belén Ferrer

04-11-2016


Y era Lunes...

Disfrutar de un vermut con la abuela un lunes por la noche. Saborear una aceituna negra y un vino rosado... "Encargate vos, que sos la experta, chef". Esa abuela que servía la exquisita sopa incomparable cuando éramos a penas adolescentes, te sede la cocina. Y es Lunes.
Esos pequeños placeres que viviendo relativamente lejos y a los 30 años son un lujo. Un terrible e inexplicable lujo. Porque es Lunes.
Un lujo porque uno es rico viviendo esas cosas, insignificantes, de un instante. A veces ocurren hechos que nos hacen entender de qué trata la vida, pero de VERDAD. Toda diferencia, todo enojo sin sentido, toda tristeza por asuntos remediables pierden total importancia frente a unos ojos sinceros con lágrimas.
La vida... Será que cuando uno se despoja de cosas materiales, cuando uno entiende que no nos llevaremos nada de este mundo más que el aprendizaje. Cuando comprendamos que lo único que nos hace feliz es el amor y la comprensión... cuando nos demos cuenta que no tenemos nada, es cuándo tendremos en realidad todo.
Momentos difíciles. Momentos de sabiduría.
Namaste.
M. Belén Ferrer

7-11-2016

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